Descubre la arquitectura colorida de México

By octubre 23, 2019 octubre 31st, 2019 Lugares

La amplia tradición nacional en esta disciplina se ha logrado gracias a sus talentosos creadores y las obras llenas de color que aquí repasamos.

Uno de los mayores legados de México ha sido la arquitectura: desde sus imponentes construcciones prehispánicas, los hermosos edificios barrocos y neoclásicos, y por supuesto una vanguardista propuesta contemporánea, a lo largo de todo el país hay ejemplos diversos del quehacer constructivo. En todas esas piezas se hallan elementos comunes y hasta reminiscencias que han dotado de un lenguaje propio a la arquitectura con sello hecho en México.

De entre todos estos elementos destaca el color, una característica clave que acompaña cualquier aspecto de la vida nacional, y que vemos de forma muy definida en edificios de cualquier época: materiales, adhesiones de paisajes y por su puesto intervenciones explícitas en paredes y pisos tanto de interiores y exteriores. Para esa tarea, un aliado importante es Comex, que permite a cualquier creativo aplicar el color través de sus múltiples paletas, para crear el ambiente ideal.

Para tomar la inspiración necesaria, recorremos cinco inmuebles que nos impactarán por su uso del color.

Casa Estudio de Luis Barragán

El único mexicano ganador del Pritzker de Arquitectura desarrolló un estilo único en el que cobró protagonismo la intimidad de los espacios y la búsqueda de la belleza para lograr la paz. Pero su mayor emblema fue el singular uso de los colores, la luz y el agua para alcanzar ese propósito. Esto lo podemos apreciar en su variada obra por diversos puntos del país. Y de ella, quizá el mayor ejemplo es su casa-estudio, creada en 1948, que ya fue nombrada por la UNESCO como Patrimonio Mundial. En su interior se vive en un espacio cargado de emociones gracias a la mezcla del amarillo, el rosa mexicano -o también llamado Barragán- y el azul. Esto la ha convertido en obra característica de la vida nacional y uno de los referentes en el extranjero.

 

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Papalote Museo del Niño de Ricardo Legorreta

Fuertemente influenciado por Luis Barragán y Mathias Goeritz, desarrolló una obra en la que destacan las formas geométricas, las vistas panorámicas y por supuesto los colores. De hecho, sus edificios rompen con los preceptos de la época en la que le toca desarrollarlos, cuya esencia se orientaba más al modernismo y funcionalismo. Pero en el caso de Legorreta hay una estética diversa que podemos ver en casos como el Papalote Museo del Niño de la Ciudad de México, construido en 1993 y en el que además de destacar las claras referencias a figuras como esferas y triángulos, hay un uso importante del color a través de azulejos tradicionales de México. La intención es que los niños encuentren un espacio en el que interactúen.

 

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Casa Azul de Frida Kahlo

Ícono de todo un barrio de la Ciudad de México, este espacio fue especial para la pintora por varios aspectos. Luego de ser construida en 1904 por el papá de Frida, ella nació y creció en esta casa, entonces creada bajo el estilo afrancesado de la época. Tras la Revolución, Guillermo Kahlo perdió el inmueble, y fue hasta que Diego Rivera se casó con la artista que pudo recuperarse. A partir de ahí tomaría la fisonomía con que hoy la conocemos, incluido el color azul, el estudio de estilo funcionalista que se anexó para la pintora -creado por Juan O’Gorman- y la decoración en el patio central con caracolas y jarrones empotrados. Por ello, Casa Azul fue el espacio consentido de la pintora, al que hizo su refugio y en el que finalmente murió.

 

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Convento de San Antonio de Padua, Izamal

Es uno de los edificios más importantes, por su belleza e historia, en un enclave de por sí peculiar: Izamal, llamada la ciudad amarilla por tener este color en fachadas de casas a voluntad de los locales, y ubicada al oriente de Mérida, es un hermoso espacio de mucha tradición. Ahí, en pleno centro se halla el convento también en color amarillo, fundado en 1549 y que destaca por sus 75 arcos en el atrio, que lo convierte en el segundo más grande del mundo, sólo detrás del de la Plaza de San Pedro en el Vaticano. Por si la belleza exterior no bastará, el interior resguarda murales del siglo XVI y un importante retablo consagrado a la Virgen de la Purísima Concepción.

 

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Museo Experimental El Eco

Ideado para crear en el espacio un acto emocional, el recinto fue inaugurado en 1953 y se considera una de las obras representativas de Mathias Goeritz, su autor, y de la arquitectura mexicana del siglo pasado. Su configuración interna, más pensada como una obra en la que el visitante penetra para encontrarse con otras disciplinas artísticas como la plástica o la escultura, destaca por los claroscuros y la yuxtaposición de los elementos verticales y horizontales. Y entre ellos cobra protagonismo el color y la luz para generar la experiencia sensitiva y la experimentación creativa. Tras varios años de abandono y deterioro, en 2004 la Universidad Nacional Autónoma de México compró el edificio y reabrió sus puertas el 7 de septiembre de 2005 después de meses de restauración a su estado original.

 

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